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Un fin de semana muy industrial en Londres

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Hace unas semanas nos escapamos a Londres dos días. La idea era desconectar y por supuesto, dejarnos llevar por toda la inspiración que siempre encontramos en esta ciudad. Nos encanta cómo saben conjugar siempre la tradición con las nuevas corrientes en moda, gastronomía o diversión. Íbamos con una lista de sitios que visitar, pero a la hora de la verdad nos dejamos llevar por la intuición y empezamos a callejear. Y en buena hora, porque descubrimos sitios increíbles. Nos ha vuelto a fascinar todo lo que la capital británica ofrece en apenas un paseo de dos horas: barrios multiétnicos, museos increíbles, mercadillos llenos de tesoros y por supuesto, el avance de muchas de las tendencias en decoración que llegarán las próximas temporadas. Y será por un proyecto que tenemos en mente y que os iremos contando, pero nos llamó especialmente la atención el nuevo estilo industrial con que de se decoran restaurantes y tiendas.

Casi podríamos hablar de un resurgimiento del “Industrial Vibe” Esta tendencia surge en el Nueva York de los años 50´, cuando jóvenes artistas comienzan a instalarse en antiguos fábricas abandonadas, que les proporcionan espacios con mucha luz y muchos metros cuadrados a unos precios irrisorios. Posteriormente, en los 90´algunos distritos abandonados de esa ciudad comienzan a convertirse en lugares de moda, como el Meatpacking District, donde proliferan las tiendas, restaurantes y discotecas, pasando a considerarse uno de los barrios mas trendys en la actualidad.

Pues esa sensación nos ha recorrido ese fin de semana. Por las fotos que pudimos hacer, y qué surgían según íbamos caminando tranquilamente, muchos de los locales, cafeterías y tiendas de la ciudad recurren a este estilo que aboga por la arquitectura vista: se desnudan las estructuras de los edificios y se respetan las antiguas paredes de ladrillo, las vigas, las columnas de hierro u hormigón, incluso las tuberías metálicas… Una puesta en valor de los elementos estructurales que nos encanta, y que crea atmósferas muy especiales, llenos de texturas y de personalidad. Por eso hemos decidido mostraros algunos de los que más nos llamaron la atención.

Uno de los que más nos gustó fue Barber & Parlor. Nos chifló esa estética industrial podríamos decir que descuidada (y si no, fijaos en el baño) Las piezas de mobiliario parecen elegidas al azar, pero la mezcla de los materiales, los colores elegidos, y los elementos fabriles le confieren un aspecto muy acogedor.

Los productos de The Ordinary ya los conocíamos por The Singular Olivia, y en otras ocasiones habíamos visitado la tienda de Covent Garden, pero ésta nos hizo pararnos ante el escaparate. Un espacio aséptico, casi parecía una antigua sala de hospital. Nos pareció que era una manera muy inteligente de presentar estos productos cosméticos, con una estética tan limpia y minimalista, y el contraste con esas paredes de azulejos. Una oda a lo retro muy original y llena de matices.

Otros dos espacios que llamaron nuestra atención. Biscuiteers de Nothing Hill es una tienda de galletas especializadas. Además se imparten cursos y talleres para aprender a hacer tus propias “biscuits” Pero aparte de eso, nos encantó el aire de tienda vintage que tenía, con el toldo de rayas blancas y negras, el suelo de damero y esa fachada como de cuento, llena de preciosos dibujos. La segunda fotografía es el restaurante Albion en Shoreditch, el barrio de moda en Londres. Aquí han montado una tienda de productos orgánicos y panadería artesana. Además cuenta con una cafetería enorme, donde la decoración juega un papel importante. Quizás debido a que su dueño es Terence Conran, uno de los fundadores de Habitat y de las famosas tiendas Conrad Shop. La verdad es que lo que comimos estaba delicioso.

Otra tienda, y de nuevo con ese aire industrial del que hablamos es Le Labo. Dos perfumistas que que crean tu perfume, tu crema o tu vela personalizada, combinando doce aromas como bergamota, neroli, rosa, sándalo… Un lujo para los sentidos en todos los aspectos. La decoración no pudo gustarnos más, llena de sensibilidad vintage: paredes vistas, azulejos desgastados, un antiguo lavabo metálico, sillones de cuero desgastados, baldas metálicas y mucha madera. La verdad es que la tienda es tan acogedora que apetece quedarse allí varias horas.

Como veis, un fin de semana que dio para mucho y del que volvimos totalmente renovados.

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