Nuestra estancia en el nuevo Hotel Riu Plaza España

Hace unas semanas os contábamos al hilo de una publicación sobre una maravillosa finca rural (aquí) que nos habíamos escapado a Oporto unos días. Pero antes debíamos hacer noche en Madrid, así que decidimos celebrar nuestra luna de miel (si, el vasco y yo nos casamos hace unos meses rodeados de unos pocos) a lo grande y darnos el capricho de pasar dos noches en un hotelazo: el Hotel Riu en Plaza de España. Un edificio emblemático que llevaba más de 10 años abandonado y cuya remodelación nos ha dejado con la boca abierta. Recuerdo haber paseado por Madrid hace años y era imposible no reparar en este icono de la arquitectura tan espectacular. Siempre me había preguntado cuál era su historia, así que investigando descubrí que era una construcción de los hermanos Otamendi, que comenzaron a construirlo en 1948 para la Compañía Madrileña Urbanizadora. Pronto fue conocido como  Edificio España, uno de los rascacielos más altos de nuestro país en la posguerra. Pocos años después pasó a convertirse en un hotel y era uno de los sitios de moda de la capital.

Tenía mucha curiosidad por ver cómo habría sido la reforma del edificio siguiendo la estética mid century que imperaba en la construcción cuando se inauguró en su día, y la verdad es que no me defraudó en absoluto. Ya sabéis que soy una enamorada de este estilo y que en la tienda tenemos muchas piezas de iluminación en una sección que hemos llamado New Mid Century (aquí) La sensación al entrar fue increíble, y de repente me imaginé allí, con mi maleta de cuero, mis ondas al agua, mi traje de dos piezas y mis tacones (nada que ver, por supuesto, que ahora al viajar somos de los más comodones) sumergida en una atmósfera de los años 50´. Hablando más tarde con el personal del hotel, que no pudo ser más amable, nos comentaron que se habían conservado muchos de los elementos originales de la construcción, como las puertas de entrada, algunos de los elementos de mármol, los relieves de la recepción… Otros se han reconvertido, como una cabina de teléfonos que antes era uno de los ascensores.

Nada más abrir el pasado mes de mayo, comencé a ver por Instagram muchas fotos de sus dos sky bar. Uno de ellos se llama de Madrid al cielo y está en la planta 26. Toda esa zona está ambientada en la movida madrileña y lo que más nos llamó la atención fueron los neones que llenan sus paredes. Un piso más arriba, en la planta 27 se encuentra el otro, con unas espectaculares vistas de 360 grados sobre la ciudad. Allí nos tomamos un cóctel y pasamos un rato de lo más relajados. Si me preguntáis por la pasarela de cristal tan fotografiada, que une las dos torres del edificio, si la vi, pero de lejos. ¡Es apta sólo para valientes!

Las habitaciones reflejan ese estilo elegante que se persigue recrear, con un interiorismo que juega con el pasado y el presente del edificio. El resultado es impecable. Pequeños detalles como la elección de las lámparas, el uso del mármol en los baños, o “las vidrieras” que lo separan de la habitación dejan claro que se ha cuidado hasta el mínimo detalle. ¿Y qué me decís de ese tono verde azulado de las paredes? Creo que consigue darle un aire muy cálido a estos espacios. La verdad es que disfrutamos de nuestra estancia: fue muy especial esa sensación de estar alojado en un edificio tan singular, tan del “pasado” y al cruzar sus puertas encontrarte en todo el jaleo de la Gran Vía. Súper recomendable si estáis pensando pasar unos días en Madrid. Mientras tanto ¡Sed Felices!

  1. Aplique Lan  3. Pie de salón Endo 4. Mesita Guiza 5. Sobremesa Enzo 6. Mesita Domini 7. Aplique Bresa 8. Aplique Oria 9. Colgante Atom
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